martes, 6 de julio de 2010

Que alguien me explique

Hoy no entiendo muchas cosas. Les cuento.

Me levanté como cualquier día laboral y llegué a mi trabajo, como cualquier otro día. Al mediodía recibí un mensaje de una de mis mejores amigas.

Caso 1. Indecisión

Sé que decidir entre entrar a trabajar a un lugar o entrar a otro, o no entrar a ninguno, no es todo lo que la aflige. Pero no sé todo porque nuestros tiempos no coinciden y es difícil actualizarnos. El punto es que o yo estoy muy de exagerada o nunca la había notado tan indecisa. El caso es que me gustaría decirle cosas que la ayudaran más... pero no sé, creo que hoy no sirvo de consejera.

Caso 2. Decepción

Otra de mis mejores amigas que ayer antes de la comida era muy feliz, hoy es el ser más decepcionado del mundo. No sólo ha dejado de creer en el amor... sino también en la amistad. Admitámoslo, somos humanos, no existen los amigos perfectos. Existen los mejores amigos, ésos que a pesar de sus virtudes y sus muchos defectos, amas y darías la vida por ellos. Pero hay ocasiones en que te va tan mal que hasta tus amigos te llegan a cagar... y ahí es donde la cagas. El punto es que si algo hace especiales a las grandes amistades son esas diferencias descomunales entre ambos. ¿A quién no un comentario de un amigo le ha hecho pasar el peor día de su vida? ¿O quién no la ha cagado tanto con un amigo que termina arrepentido y sintiéndose caca humana? No sé, también a ella me gustaría decirle que todo va a pasar y a volver a ser como antes... que las peleas son necesarias, que decir un par de verdades de vez en cuando no es tan malo, pero sobre todo, que muchas veces nos desquitamos con los mejores amigos porque sólo en ellos confiamos... pero creo que de poco servirá.

Caso 3. Tristeza

Creo que éste es el peor de todos. Otra de mis mejores amigas cortó con su novio hace dos meses, los mismos que no se habían visto.... hasta hoy. Ella jura que él la vio, pasó detrás de ella y no lo saludó. Yo aún no sé si creer en su juramento o diagnosticar paranoia. Como sea, el hecho de que él la ignorara desató en ella una inmensa tristeza, acompañada de miles de suposiciones (mejor llamadas chaquetas mentales) que no ayudan mucho a proseguir con el duelo. Ella esperaba al menos un "hola". Mi teoría es que él (si es que la vio), decidió que aún no era conveniente. Lo cierto es que ella no está lista ni para un "hola" ni para escuchar que él está bien, le va bien, sigue con su vida. Y sé que en estos momentos será difícil para ella entender que él la está protegiendo al no saludarla. Pa'l caso, mi amiga está triste y de todo lo que le diga, nada servirá a que se sienta menos mal.

Caso 4. Felicidad (no desbordante, pero tampoco tan justificada)

El último caso soy yo. Estoy feliz. No brinco ni chillo de felicidad, pero me siento bien. Estoy contenta con mi trabajo, vislumbrando mis futuros planes a corto plazo. Aún no sé si aquél regresará, (sigo sin saber de él), y lo extraño... pero es un extrañar padre, no de locura ni de necesidad ni de urgencia. Un extrañar de que sé que cuando lo vea me va a dar mucho gusto. Aunque no sé si regresará. Y hoy tampoco me da coraje que no me haya mandado ya ni un simple mensaje de texto. Lo entiendo y acepto. Lo que no entiendo es porqué yo puedo sentirme feliz cuando mis tres mejores amigas están en el hoyo... ¿Por qué no podemos ser todas felices y punto? ¿Por qué? ¡Que alguien me explique!


1 comentario:

Chipi Chipi dijo...

Y la verdad es dificil de explicar..por qué? yo tambien constantemente me pregunto lo mismo!pero nadie parece tener la respuesta a nuestros porque...
Suele pasarme a la inversa tambien, de tener dias bajon y que todos parecen felices a mi alrededor...y yo tmb en esos momentos digo que seria mas facil si todos fueramos felices al mismo tiempo, pero bue...
la vida es tan compleja y a veces nos parece tan sencilla!!
Un abrazo!!