lunes, 15 de noviembre de 2010

Escribir

Escribir para mí es liberar... es algo catártico. Cuando necesito vaciarme porque siento que ya no puedo más y que en cualquier momento voy a estallar, escribo. Y dejo ir.


En estos momentos hay tanto que escribir sobre Él. Él que siempre tuvo una sonrisa, un comentario oportuno en el momento inoportuno y viceversa, (que siempre la hacía enojar); Él, que era todo bonachón. Que nos llamaba como sólo él podía habernos llamado. Que nos enseñó que nada como un buen tequila, con limón y jitomate, y un pedazo de aguacate para abrir el apetito. Que cantar y bailar es fundamental en la vida. Y sobre todo, que el amor es uno y es para toda la vida. Él que nos enseñó eso y tantas y tantas cosas más.


Hay tanto que escribir sobre ti... pero no puedo. Porque sé que estás bien, y sé que estaremos bien. Pero aún no puedo y no quiero dejarte ir. Algún día, cuando aprenda a escribir de otra manera, cuando ordene mis ideas y sepa que escribo porque lo merezco y no sólo porque lo requiero... ese día le contaré al mundo más de ti.


domingo, 17 de octubre de 2010

Amor platónico

Sé que es cosa de la secu pero...
¿qué tanto se vale a tus 24 tener un amor platónico?
Alguien a quien no ves, con quien no hablas
y que lo más triste y seguro es que ni siquiera sabe que existes?
¿Se vale?

sábado, 9 de octubre de 2010

miércoles, 1 de septiembre de 2010

¿Y si sólo lo hago?

Hoy es uno de esos días que sin saber por qué, estoy de buenas. O tal vez sí sé... Me siento bien, emocionada, tengo bien claro lo que quiero hacer, pero sobre todo tengo más claro lo que no quiero. Hoy tengo ganas de empezar nuevos proyectos, de romper retos y vencer miedos. Tengo ganas de trabajar para cumplir mis metas, pero sobre todo, para hacer realidad mis sueños.

Ya sé, sueno bien "únete a los optimistas". Pero no, igual son las hormonas, quién sabe, lo que sí es que hoy es uno de esos días en los que me dan ganas de empezar cosas nuevas, de planear viajes, aventuras, de no rendirme, de terminar lo que empecé, le guste o no le guste a los demás.

Incluso tengo ganas de arriesgar, de decirle a ese niño que me encanta y que ni siquiera conozco eso, que me encanta aunque no lo conozco, sólo por el hecho de querer decirlo, aunque nada vaya a cambiar. Que me gusta lo que me imagino que es, y que aunque él no lo sepa, muchas veces me ha hecho sonreír en mis peores momentos.

Y hoy siento que puedo hacer todo lo que quiera hacer... ¿y si lo hago?

jueves, 26 de agosto de 2010

Sufro como Precious!

Siempre he sido exagerada, creo que está en mi naturaleza. Pero esta semana soy un caos. De verdad, todo iba bien, muy bien, incluso con el resto de la humanidad... o algo parecido. Pero ahora el problema soy yo... bueno, y un poco también el resto de la humanidad.

Me siento saturada. Me siento mal, frustrada y poco tolerante, enferma, delicada, desanimada. Ingenua, incongruente y a veces hasta tonta. Y es que algo que me parecía cómodo y lo más genial de la vida, poco a poco va creciendo como una pequeña tortura. Me siento estancada, atrapada, presionada, asfixiada. Tengo una tesis por terminar, tengo ganas de hacerlo, pero no hago nada. Tengo planes, tengo sueños... pero también tengo miedos. Y ya entendí que en eso no hay ni quién me ayude. Estoy sola contra el mundo, con mis decisiones, mis metas, mis sueños y mis miedos.

Pero lo peor de todo es que ya no aguanto el estómago. Siempre he sido de las que todo lo que reprime lo manda a esa parte de su cuerpecillo.... Ahora sufro colitis-gastritis... a mi edad y todo por mis dramas.

De verdad, estoy exagerando, como siempre lo hago. Pero nada me gustaría más que como dijo Mafalda, ¡paren el mundo porque me quiero bajar!

martes, 17 de agosto de 2010

Descubrimiento nuevo

Creo que sólo escribo aquí cuando me siento o muy bien, o muy mal, o muy extraña... Hoy me siento muy extraña. Bueno, en realidad no sé, es como una mezcla de desesperación, tristeza, melancolía, aburrimiento, fastidio, coraje, insatisfacción. Me dan ganas de gritar, correr y sin embargo estoy aquí, sentada frente a esta vieja y lenta compu, que últimamente se ha convertido en mi confidente y cómplice.

No sé porqué amanecí así... o tal vez sí. El caso es que tenía ganas de escribir algo... tenía ganas de escribir esto, (es algo que leí en ese libro que sabes estoy leyendo):


"Mi carga es pesada. Trabajo para su liberación. Y también para la mía propia. Pero yo no soy un Breuer: yo entiendo mi sufrimiento y lo acepto de buen grado. Y Lou Salomé no es una lisiada. ¡Pero sé lo que significa ser asediado por alguien a quien amo y odio!"

Leí la última frase y fue inevitable acordarme de ti y sonreír. Por eso no puedo platicarte sobre el libro... porque habla de ti... te pareces tanto a él... te pareces tanto a Nietzsche. ¿Cuándo será el día que llores?


viernes, 6 de agosto de 2010

It's over!

Hace tres semanas exactamente "elegiste decir la verdad". Y hace tres semanas, elegí seguir mi camino. Pero en realidad, hace exactamente 48 días que te dejé ir. Se siente raro... a veces muy bien, liberador, divertido, emocionante... otras llegan los recuerdos y no es tan fácil.


Uno de estos días entendí que debo creerte menos de la mitad de lo que dices. Pero aún me quedan infinidad de cosas por entender. No entiendo la facilidad con la que apareces y desapareces, haces y deshaces, creas y destruyes. No entiendo qué diablos pasa contigo y con la tormenta que armas en tu cabeza, ni tu forma de halagar y de ignorar a la vez, ni tu manera de estar y no estar. No entiendo tus ganas, ni tu forma de extrañar, ni tu manera de amar. Pero lo que menos entiendo es que yo siga queriendo entender algo vil y absurdo.

Sabía que algún día estarías del otro lado... no pensé que fuera tan pronto. Creo que ahora ya tienes una pequeña noción de lo que se siente. Como sea, volví a doblar las manos. No es que me justifique, pero creo que es parte del proceso. Al menos ahora sé lo que soy: soy tu capricho. Tu estúpido capricho, aquél que no te es indispensable más que cuando necesitas alimentar tu ego y amor propio. Y ya me cansé y no pienso serlo más. Al menos no el tuyo. Reemplázame, busca alguien que te aguante tus miedos y tu estúpida manía de huir, de callar, de evitar... de mentir. Tu costumbre de no arriesgar, de pensar sólo en ti sin creer en ti. Yo hoy necesito hechos, no palabras. Necesito que me demuetren las cosas o al menos que intenten hacerlo. Tú ni eso...

Por mi parte se acabó, lo siento. Sólo intentaré saldar las deudas pendientes, si es que se puede... Si te hace feliz creer que sigo ahí, está bien, sigue pensando eso, el tiempo se encargará de demostrarte lo contrario, aunque de ser necesario, te pediré que te abstengas de mensajes inoportunos, impertinentes y falsos o cualquier otra idea que arroje la tormenta. Sigue con tu vida, tus decisiones, tus viajes, tus hobbies, tu necedad, mientras yo hago lo mismo con la mía, con mis decisiones, mis viajes, mis hobbies y mi necedad, que nada tienen que ver contigo. Y también sé feliz en este viaje...